Por: Dra. Alexandra Roque-Saldaña, MD

A diario escuchamos acerca de la importancia en mantener un balance “perfecto” entre la mente y el cuerpo para alcanzar bienestar emocional y físico. Pero cuando escuchamos palabras como “balance perfecto” en la misma frase nos desanimamos, y con razón, ya que buscar algo “perfecto” suena de primera instancia a alcanzar algo imposible, algo ajeno. Pero ¿qué tal si reestructuramos nuestra mente? ¿Qué tal si modificamos el vocabulario?

Para alcanzar metas debemos personalizarlas, y lo mismo ocurre con alcanzar nuestro propio balance y bienestar. Por esto, podríamos cambiar ese vocabulario antes mencionado de “balance perfecto” y llamarle mejor “nuestro balance propio”, “mi balance personal” o “mi integración”. Se escucha mejor, ¿no? Suena ahora más alcanzable el poder lograr una meta, una resolución, y/o  un cambio cuando lo personalizamos y lo ajustamos a nuestra perspectiva. Ahora con esto en mente, vamos a hablar acerca de cómo puedes empezar a alcanzar tu balance personal, y dos de las técnicas más utilizadas: Yoga y atención plena (o “Mindfulness” en inglés).

Desde aproximadamente el año 300 AC la raza humana está creando métodos para ayudarnos a encontrar ese balance cuerpo-mente, ya que desde ese año se comienza a practicar lo que hoy llamamos “Yoga”. El término yoga nos habla de lo que se quiere alcanzar con esta práctica: “yoga” viene de la palabra “yuj” que significa “unir”. ¿Cómo logra esto? La práctica de Yoga nos ayuda a encontrar nuestro balance entrenando al cuerpo y a la mente para obtener una unión consciente de nuestro ser, nuestras emociones, respiraciones, y movimientos, para que de esta manera podamos auto-regularnos, y tomar el control de nuestra mente y cuerpo. Suena fácil ¿no?, pero no se trata de fácil o difícil, se trata de aprovechar el camino, y la práctica, para que en el proceso vayamos encontrando nuestro propio equilibrio, dentro y fuera del “mat”.  

La otra técnica que discutiremos puede ser realizada en cualquier momento y situación, en el tapón de las 5PM, mientras comemos, a la hora de sentarnos a tomar un examen, en fin, en el diario vivir, y se trata de la práctica de Atención Plena, o “Mindfulness”. Probablemente has leído la palabra y escuchado personas a tu alrededor diciendo “estoy siendo ‘mindful… voy a comer mindful…’”. ¿Pero a que se refieren? El Dr. Jon Kabat-Zinn (profesor, investigador y autor sobre usos y modos de meditación y sus aplicaciones) define la práctica del Mindfulness como: “Prestar atención de manera intencional al momento presente, sin juzgar”.  La palabra clave es intencional. ¿Cómo logramos un momento intencional? Suena algo redundante de momento, pero de eso se trata el mindfulness, ya que esta práctica nos permitimos reconocer lo que está sucediendo mientras está sucediendo, y de esta manera logramos estar pendiente de nuestras emociones, pensamientos, movimientos, situaciones, sensaciones en el momento que ocurre, en el presente. Utilizando diferentes técnicas y prácticas, se puede ayudar a la reducción de estrés, trastornos de ansiedad, y depresión, al igual que trastorno de estrés post traumático (PTSD por si siglas en Ingles).

Ambas de las prácticas antes mencionadas, tanto el Yoga, como el Mindfulness, pueden ayudarnos a encontrar nuestro balance personal. Sin embargo, no son todas las que existen, hay muchísimas otras modalidades que se pueden personalizar y utilizar para alcanzar nuestras metas personales y nuestro bienestar.

Con la ayuda de un Profesional de la Salud Mental, podrás encontrar la práctica que mejor se ajuste a tu estilo. Permítenos ayudarte en la búsqueda de ese balance, de esa integración que tanto necesitamos todos. Nuestra Clínica de Vive, está disponible para ayudarte en esta búsqueda personal, de TU balance. 

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